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Un juego de estrategia es un juego de tablero
en el que no sólo interviene el azar, sino también la inteligencia
del jugador y su capacidad de diseñar un plan, una serie de
movimientos que le lleven a la victoria.
Los juegos de estrategia más comunes son los
que simulan una batalla épica entre dos ejércitos, sean estos
napoleónicos, fantástico-medievales o futuristas; pero también
hay otros que simulan, por ejemplo, una especie de partido
de fútbol con equipos formados por personajes de fantasía
(elfos...), o las relaciones diplomáticas entre países del
Renacimiento.
Hay juegos de estrategia basados en el diálogo,
en los que los jugadores tiene que emplear su capacidad de
oratoria y su persuasión para ganar; y otros que se basan
más en diseñar una estrategia sobre el tablero, generalmente
con figuras en miniatura y metros para medir los movimientos.
Una actividad típica de los amantes de los
juegos de estrategia es el pintado de las miniaturas que se
emplean en las partidas, una verdadera proeza de pulso y paciencia.
Igual que los juegos de rol fomentan la imaginación,
los de estrategia actúan como un fantástico ejercicio para
la mente.
Como sucede en el ajedrez, la concentración,
la capacidad de analizar la situación y de prever los movimientos
del contrincante, son decisivos para ganar.
Asimismo, puesto que muchos juegos de estrategia
están ambientados o simulan hechos o batallas memorables del
pasado, los jugadores suelen desarrollar, además del pensamiento
analítico, el gusto por la historia y la lectura.
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